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En el último suspiro

La aprobación, en el "último suspiro" , de un real decreto que regula las condiciones administrativas y técnicas para la conexión de instalaciones de fuentes renovables de pequeña potencia responde a una demanda largamente esperada por el mercado, especialmente por la industria fotovoltaica. Gracias a la nueva norma, por fin quedarán establecidas las condiciones necesarias para facilitar el desarrollo de la generación eléctrica a pequeña escala, en viviendas y pymes.

Prácticamente por la puerta de atrás, en el último Consejo de Ministros de la legislatura recién terminada se ha aprobado, el pasado 18 de noviembre, una serie de regulaciones que afectan al sector eléctrico. Destaca en especial el Real Decreto que regula las condiciones administrativas y técnicas para la conexión de instalaciones de fuentes renovables de pequeña potencia, incluyendo las de cogeneración.

Se trata de una norma largamente demandada y esperada por el mercado, sobre todo por la industria fotovoltaica, que sólo había recibido palos en forma de una legislación restrictiva durante los últimos dos años y medio. Bienvenido sea en todo caso este real decreto, aprobado en el último suspiro, ya que va a poner las condiciones necesarias para facilitar el desarrollo de la generación eléctrica a pequeña escala, en viviendas y pymes. La intención por el legislador es que se complemente en el futuro con la normativa de balance neto, en fase de elaboración, que regulará el autoconsumo, el ‘santo grial’ perseguido por los impulsores de las energías alternativas y los ciudadanos más concienciados.

Aparte de las ventajas de promover una generación cada vez más distribuida y de producir menos pérdidas de energía en las redes, entre otras, se prevé que esta normativa pueda reactivar el sector fotovoltaico (y otras fuentes renovables, como la mini eólica) y, por ende, los segmentos auxiliares que trabajan en él, desde fabricantes de captadores solares, equipos de protección, inversores, etc., hasta distribuidores de material pasando por los instaladores, eslabón final que se encarga de ejecutar las instalaciones.

David Carrasco, director general de negocio de Solaria, ya comentó a esta redacción antes del verano que “el mercado de las instalaciones fotovoltaicas es muy propicio para el instalador eléctrico ya que existen soluciones integrales que encajan muy bien en las habilidades de los profesionales de este gremio”. La empresa instaladora puede encontrar en este nicho una oportunidad de negocio más clara con esta legislación.

No hay que olvidar que España importa cerca de un 85 por ciento de la energía consumida, por lo que el desarrollo de las instalaciones de renovables de pequeña potencia puede contribuir progresivamente a la reducción de esta dependencia energética. Además, y muy importante, ello permitiría generar puestos de trabajo cualificados, algo muy necesario en estos difíciles tiempos. En este sentido, según estimaciones de expertos (como Consuelo Alonso, directora de la Unidad de Energías Renovables de Tecnología del grupo Gas Natural Fenosa), se calcula que, a pesar de las dificultades actuales, el sector de las energías renovables podría emplear a 270.000 personas en el año 2020, triplicando los puestos de trabajo actuales. Cifras muy respetables en el actual contexto.

Palabras clave:  energías renovables,   opinion,   rss,   sector eléctrico,   generación eléctrica distribuida,   generación eléctrica a pequeña escala,   real decreto

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